Posteado por: Es Cau | enero 15, 2017

MADERA

En algún momento de su historia dicen que España estaba plagada de bosques y que una ardilla podía cruzarla sin tocar tierra. También se dice que una buen aparte de la deforestación de la península se debió a la construcción de la armada española durante los años del Imperio.

Armada Invencible

Armada Invencible

Como sea, a juzgar por los extraordinarios galeones, debió existir en algún momento de nuestra historia un conocimiento de la construcción en madera bastante notable, ya fuese para obras civiles, religiosas, militares o navales. Debió ser una actividad  profundamente arraigada en la cultura y el desarrollo social, con importantes gremios especialistas en las diferentes técnicas que la madera podía ofrecer para cada propósito.

Sin duda, la madera, junto con la piedra,  son los elementos de construcción más antiguos y nobles.  La madera goza de gran versatilidad  gracias a su estructura de fibras que le otorgan resistencia a la flexión y gran capacidad de adaptación a reinventarse con diferentes tecnologías, superando o igualando muchas veces materiales más modernos.

Es uno de los materiales que ha aportado, en términos constructivos,  más beneficios a lo largo de nuestra historia y que además está íntimamente relacionado con la sustentabilidad del planeta. Una y otra vez la madera aparece como un valor insustituible, noble y lleno de posibilidades, que aumentan día a día con los nuevos tratamientos,  y cuya explotación consciente solo puede entregar beneficios.

En algún otro momento de nuestra historia y de forma gradual, nuestro territorio fue convirtiéndose mayoritariamente en un paraje agreste, de secano, donde la solidez de la masa pétrea le ganó la mano a la elegante fibra de la madera. Con la desertificación de la península, después de la piedra llegó el ladrillo, y después el hormigón y el acero, y nos olvidamos completamente de la cultura maderera. Pero no solo perdimos cultura constructiva, también la conciencia sustentable que indefectiblemente acompaña la explotación maderera en este siglo, extremadamente arraigada a los países europeos de los grandes bosques, casualmente los más desarrollados.

Nos quedamos así, sin apenas darnos cuenta, en un sitial intermedio entre los países donde el desarrollo urbano se armoniza con la naturaleza, y aquellos del norte de áfrica, mucho más áridos y pobres, en los que solo pueden lidiar con lo poco que hay, y aún así consiguen desarrollar técnicas orgánicas de construcción altamente eficientes y sostenibles.

Lo nuestro fue, en parte por elección,  el derroche de lo sólido, sin un ápice de arrepentimiento y sin mediar intención sostenible alguna.

Benidorm, la Meca del Ladrillazo.

Benidorm, la Meca del Ladrillazo

No fue casual entonces que durante mis estudios de arquitectura en Barcelona, principios de los 80,  la madera como material de diseño estructural o de proyectos arquitectónicos no apareciese por ningún lado, salvo por las menciones obvias en las clases de construcción para uso de encofrados, tablestacados, etc.  La potencialidad arquitectónica de la madera no existió nunca en aquellos años, y solo se hablaba de proyectos en madera  referidos a los países Nórdicos o Estados Unidos, pero siempre con un cierto deje de construcciones de segundo orden, porque donde estuviese lo sólido que se quite lo demás.

Cuando llegué a Chile después  de un periplo por Estados Unidos, me encontré frente a un país profundamente maderero, y cuya construcción en edificaciones de uno o dos pisos era mayoritariamente en madera. En su cultura profunda está la admirable colección de Iglesias chilotes levantadas desde mediados del siglo XVIII por curas jesuitas centroeuropeos,  que supieron combinar sus conocimientos y técnicas de construcción con el saber popular de los lugareños, basándose en estructuras de cuadernas navales.

Chiloe Boveda 2.JPG

Solo Madera

Aterricé con mi titulación altamente valorada de la escuela de Arquitectura de Barcelona, y sin un gramo de conocimiento sobre escuadrías de madera para la construcción, ni técnicas constructivas que me permitiesen levantar un tabique, resolver nudos entre elementos soportantes, y mucho menos claridad para dimensionar estructuras en madera. La Escuela de Arquitectura de Barcelona, reconocida mundialmente, se había olvidado de la madera.

Con el tiempo adquirí los conocimientos para poder diseñar y resolver constructivamente viviendas de este material,  y utilizar la enorme plasticidad y manipulación que ofrece. Sus características son excepcionales,  la nobleza de su carácter, su escala humana, la calidez que otorga a los interiores, la facilidad constructiva, su estabilidad, facilidad para reconvertir los espacios, versatilidad y cercanía.

Hotel Tierra Patagonia - Cazú Zegers

Hotel Tierra Patagonia – Cazú Zegers

A finales de los 80 parecía que la madera iba recuperando dignidad en la arquitectura de vanguardia en España, primero fue la decoración de interiores que empezó a buscar estéticas de simpleza y calidez nórdica, y después más osadamente participando de fachadas y segundas pieles altamente sofisticadas. Lamentablemente le ha faltado fuerza para destronar  la cultura de lo sólido y es difícil ver construcciones de buen nivel conceptual  construidas completamente en madera, con la salvedad de cubiertas de  estructuras de madera laminada, que irrumpieron en el mercado en volandas de una mayor sofisticación y arquitectura de autor.

Los planes de manejo de la madera son, contrariamente a lo que puede parecer, altamente ecológicos. La mayoría de los gobiernos europeos (entre los que casualmente no estamos) considera que la lucha contra el efecto invernadero es indisociable del desarrollo del uso de la madera en la construcción, además de aquello del urbanismo amigable versus nuestro ladrillazo de más cantidad en lugar de más calidad.

El efecto invernadero se produce por el aumento de C02 en la atmósfera. Los árboles absorben dióxido de carbono, lo fijan por fotosíntesis y devuelven oxígeno a la atmosfera. Al transformarlos en materiales de construcción se retrasa el momento en que el carbono fijado se devuelve a la atmósfera por efecto de la descomposición o combustión de la madera.

Según el CNDB (Comité Nacional de desarrollo de la Madera, Francia) una tonelada de madera empleada en la construcción representa alrededor de 1,6 toneladas de CO2 atmosférico menos. Si la madera arde al final del proceso, el gas carbónico almacenado vuelve a la atmósfera, por lo que el balance del perjuicio  que comporta el uso de la madera es nulo en relación al calentamiento global, mientras que el de otros materiales de construcción (metal, hormigón, plástico, vidrio y otros) es positivo, ya que  precisan de mucha energía para producirlos y por tanto generan un CO2 que no se equilibra.

No hay material más extraordinariamente amigable, constructivo y arquitectónico por naturaleza,  nos hace más humanos y nos devuelve a la tierra, a la escala del hombre. Podemos soñar con el universo pero no olvidar de dónde venimos.

Pilares Patagónicos

Pilares Patagónicos

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Responses

  1. Wood is life, as opposed to concrete,fiberglass or plastic. Although I enjoy modernism, and occasionally like concrete and other new materials, wood always has been and will always be something close to my heart and my soul. It is an indispensable link to earth.

    Thibaud.


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